Hace dos años se formó la banda Sarta. Un grupo de músicos quiteños que creen que en la fusión está el gusto.

Su género es indefinible, ya que mezclan varios géneros, todos fieles al pentagrama del rock. “La idea del grupo es la libertad y la experimentación. No nos podemos encasillar en un solo género”, dice Miguel Maldonado, vocalista de esta incansable agrupación.

Aseguran que son una banda para escuchar y para oídos selectos, a pesar que han tocado en los más variados escenarios. “Nos hemos presentado en conciertos muy pesados y hasta en conciertos para niños, donde hasta el payaso y los enanos empezaron a bailar”, dice Efraín Granizo, guitarrista.

Vientos del nuevo rock
Aseguran que son parte de la nueva camada de jóvenes que no tienen otra cosa en la cabeza, que no sea hacer buena música. Reconocen que los espacios se han abierto en los últimos años y que es más fácil ofrecer conciertos.

“Nos molesta que los empresarios sólo crean que el éxito está en lo comercial. Los rockeros general dinero y no son gente vaga, agresiva y drogadicta, eso ya pasó a la historia”, desmitifica Granizo.

Han sido invitados a tocar en varias ciudades del país, entre las que se destacan Guayaquil, Latacunga, Ambato, Ibarra y Santo Domingo de los Colorados. La última tocada fue el jueves 30 de agosto en Ibarra, donde Sarta causó sensación e hizo rockear a alrededor de 300 personas.

Sarta tiene toda una vida por delante, ofrece giras, discos y dejar el nido ecuatorial para volar alto por encima de nuestras fronteras.